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Descripción

Se rumora que fueron los jesuitas los que trajeron el café a Colombia y que desde 1730 se bebía café en el departamento del Norte de Santander. A partir de entonces, el país se ha llenado de anécdotas que van desde el cura Francisco Romero en 1835 imponiendo la siembra de café como penitencia para la redención de los pecados, hasta la famosa telenovela “Café con Aroma de Mujer” de 1994 que quedó grabada en la memoria de todos los colombianos.

Lo mismo sucedió con la familia Barrios quienes llegaron a Armenia en 1930 y desde que conocieron este bendito grano, lo han cultivado en la misma finca que llamaron Villa Roa. En esta finca la familia Barrios consagró una tradición que ha pasado por tres generaciones comenzando por el abuelo Obdulio quien se lo heredó a su hija Alicia quien, a su vez, le dejó el mando a su hijo Luis Miguel Diaz Barrios, gran amigo y aliado de Azahar.

En Villa Roa utilizan el método más antiguo que se conoce desde el siglo XV para producir su café Castillo, conocido como natural o en seco. En Colombia es muy difícil encontrar fincas que continúen produciendo café de esta manera ya que la selección de las cerezas debe ser muy minuciosa al igual que el control de la humedad al momento del secado. El proceso natural se diferencia del lavado y del honey, en que seca la cereza entera después de haber sido recolectada, manteniendo su piel y cáscara. Por esta razón el control del secado es tan vital pues puede secar demasiado la cereza o puede conservar humedad por mucho tiempo, generando hongos y bacterias. Sin embargo, el resultado es un café que realza los sabores frutales y vinosos.

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