Descripción

Por más de 79 años el Centro Nacional de Investigaciones del café -Cenicafé- se ha dedicado a mejorar la calidad, sostenibilidad y productividad de los granos de café que se cultivan en Colombia. Debido a los ataques de roya que destruyeron grandes plantaciones de café en el país, lanzaron en el 2005 la variedad Castillo, la cual tiene mayor resistencia y mayor productividad que otras variedades.

En el departamento del Nariño, Vicente Madroñero ha dedicado toda su vida al cultivo de café. Fue criado en un cafetal y recuerda muy bien que cuando era niño después de ir a la escuela, sus padres lo esperaban en la finca para enseñarle todo lo necesario para recolectar, fermentar, secar y almacenar el café. Ya han pasado más de sesenta años desde ese entonces y ahora junto a sus dos hijas cuidan de la finca cafetera La Casona.

La Casona se encuentra estratégicamente ubicada a 1.750 m.s.n.m., en Consacá. Esta zona es muy conocida por sus cafés especiales, los cuales crecen sobre suelos volcánicos debido a su cercanía con el activo volcán Galeras y la reserva natural que lo rodea. Vicente tiene cerca de 4.500 árboles en 1.5 hectáreas. El 80% está cultivado con café Castillo por su resistencia a la roya y el otro 20% con café Caturra, la variedad que le enseñaron a cultivar sus padres.

Una vez empieza la temporada de cosecha, Vicente contrata a varios trabajadores de la zona y junto con su familia recolectan manualmente las cerezas rojas y maduras de cada uno de los árboles de café Castillo. Luego son despulpadas y los granos son fermentados por 16 horas en agua cristalina. Luego los mejores granos son lavados, presecados al sol en patios y terminan en un secadero parabólico por 8 a 15 días. Así el resultado es un café con notas a frambuesa, panela y frutos secos, ingredientes dulces y aromáticos, resultado de un trabajo hecho con amor, paciencia y sabiduría de por medio.

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Categoría: SKU: AZ-N340-03

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