$22.500

Hay existencias

Categoría: SKU: AZ-H340-06

Descripción

El oso andino, el águila crestada, el mono churuco y la danta de montaña, animales en vía de extinción, habitan libremente en el Parque Serranía de Minas al sur del Huila, cerca de la finca El Jardín, de donde proviene este café. En este magnífico bosque nacen varios ríos que nutren al Río Magdalena, que a su vez alimenta los suelos de todo el municipio de Oporapa, y que Pedro Nel debía cruzar en canoa cuando era niño porque no había vías para moverse de una población a otra.

Porque es consciente del paraíso que tiene a su alrededor y se ha alimentado siempre de los productos que se dan en esa tierra Pedro Nel Trujillo se define como un guardián del suelo y todas sus prácticas tienen en cuenta que tanto sus seis hijos, como el resto del mundo, dependen de él.

Pedro Nel es un caficultor responsable del medio ambiente que desde chico aprendió a cultivar distintas variedades de café ayudando a su padre. Hoy, con la experiencia de la vida, se dedica a pasar la información a la siguiente generación sembrando 36 hectáreas de tierra propia cubierta de veintiocho mil árboles de Caturra, tres mil de Tabi, treinta mil de Castillo, y diecinueve mil de variedad Colombia.

A 1.760 m.s.n.m., el 70% de la finca tiene café, mientras que el resto se aprovecha para sembrar las frutas, legumbres y verduras que consume la familia. El espectáculo desde la casa que él mismo construyó parece un tejido de toda la gama del verde, que muestra la fertilidad y la complejidad del territorio y que Pedro Nel observa con orgullo recordando que al comprarla no había nada sembrado. “Yo tenía una finca más abajo hasta que la roya me quebró. Luego escuché que en la altura no proliferaba tanto y me vine a buscar tierra por acá. Quedé impresionado por la belleza, pero más impresionado porque nadie quería trabajar”, cuenta Pedro Nel entre risas. No obstante, la historia desde su llegada es la historia de un trabajador que llegó para cuidar la tierra y sacar el mejor fruto de ella sin importar los obstáculos que tuviera que sortear en el camino.

Y así fue que en el 2015 su café empezó a obtener reconocimiento mundial cuando el barista Adisson Dale obtuvo la victoria en el Campeonato de Barismo de Nueva Zelanda, concursando con el café de origen que había producido su finca. No era para menos, el tiempo y la dedicación invertido en El Jardín, ha producido una taza con un perfil único en el cual la fragancia a mantequilla derretida se mezcla con el olor dulce de la caña de azúcar y la acidez perfecta que terminan de redondear un aroma intenso que perdura en la boca gracias a la cremosidad de su cuerpo.

VOLVER A COMPRAR

Productos relacionados